domingo, 10 de octubre de 2021

  El gigante asiático, con su cultura milenaria narra en su Génesis propia como al inicio en el mundo, el cielo y la tierra aún no estaban separados y el universo no era más que un huevo enorme, oscuro y desordenado. Dentro de él empezó a engendrarse un gran espíritu llamado Pangu, que durmió silenciosamente por dieciocho mil años y cuando finalmente abrió sus ojos descubrió con gran molestia que todo estaba oscuro, entonces se levantó, estiró su mano derecho y en ella apareció un hacha brillante. Pangu empuñó el hacha con fuerza, girando su cuerpo comenzó a golpear todo y el huevo comenzó a abrirse poco a poco, hasta que se partió completamente. Acabaron al fin por separarse las cosas mezcladas, las más ligeras y puras se elevaron al cielo( Yang) y aquellas más pesadas fueron a la Tierra( Yin). 


 El corazón de Pangu se llenó de alegría al ver los cambios que había echo, sin embargo temía que el cielo pudiera caerse, uniéndose nuevamente con la Tierra, regresando al mundo a su antigua forma oscura, por ello sostuvo el cielo con su cabeza y plantó firmemente un pie sobre la Tierra, actuando como pilar. Cada día la distancia entre el cielo y la Tierra crecía, y a la par lo hacía el cuerpo de Pangu, así pasaron otros dieciocho mil años, hasta que un día se derrumbó por el cansancio y murió.

 Su muerte es un hecho sagrado en esta cultura, pues su cuerpo se dividió con un gran estruendo, su mirada, cargada aún de añoranza se convirtió en el relámpago, su rugido en el trueno, su último aliento en el viento y las nubes. Sus ojos volaron hacia el cielo, el izquierdo se trasformó en el sol y el derecho en la luna, su manos, sus pies y su cuerpo se trasformaron en los cuatro lados de la tierra y en cinco montañas. De la sangre que brotaba en corrientes hacia la tierra se formaron los ríos, lagos y mares, sus tendones y arterias se convirtieron en caminos plateados, sus músculos volaron fertilizando las tierras donde cayeron ,los vellos de su rostro se impregnaron en el cielo convirtiéndose en estrellas que cubrieron el firmamento y una vez estuvo lleno, se derrumbaron sobre la tierra produciendo flores, yerbas y árboles, de su médula nacieron los diamantes sagrados, piedras, perlas, joyas y de su huesos todos los metales, hasta sus sudores más inútiles se trasformaron en lluvias y rocíos. 

 Una vez estuvo formado el universo completamente, los dioses llegaron a la tierra, entre ellos Nüwa, a quienes los hijos de  estas tierras identifican como madre y creadora de la humanidad, relacionada frecuentemente con los tres augustos y cinco emperadores, quienes son los gobernables mitológicos de China antes de la primera dinastía Xia.

 Esta diosa aparece en un sinfín de mitos chinos ya sea como creadora, diosa, madre, esposa, líder tribal e incluso emperadora, siendo la leyenda sobre su rol de creadora de la humanidad la mas difundida, aunque el paso del tiempo y la cantidad de historias que describen su figura dificultan identificar la fecha exacta del nacimiento del mito.

 Se cuenta que Nüwa pasó mucho tiempo recorriendo este extraño mundo, un lugar bello pero sombrío

en cuánto a vida. La diosa se sentía sola, triste, ávida de otro tipo de compañía, una compañía que tuviese sentimientos y pensamientos propios, como ella misma. Deambuló por mucho tiempo, cansada de buscar algo sin resultado, hasta que se detuvo en un río y comenzó a sacar puñados de barro, a los que fue dando forma, dotando a las nuevas figuras de brazos y piernas, cuando terminó se sintió tan complacida con el resultado que con un soplo les infundió vida, haciendo que los nuevos seres despertaran y comenzaran a moverse felizmente a su alrededor, llamándola madre y bailando para ella.

 Al principio se preocupaba en moldear ella misma a todos los seres, luego se percató que necesitaría muchos para poblar la tierra y por ende debía crear una nueva forma de creación. Así que introdujo una caña en el barro y cada vez que la sacaba caían gotas de la sustancia al suelo, que se transformaban mágica e instantáneamente en hombres y mujeres

  Este pequeño detalle ha sido interpretado durante los siglos de forma que los primero hombres ¡, aquellos que fueron creados por sus manos eran los afortunados en la tierra, mientras que los segundos, creados de forma más aleatoria eran los pobres y menos agraciados. 

 



1 comentarios:

Nunca había leído acerca de la mitología china , llama la atención los puntos en común que tienen las explicaciones dadas por las culturas en lugares bien apartados unas de otras, en cuanto al origen y surgimiento de la vida y la creación.

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