jueves, 6 de mayo de 2021

Explorar los recodos más enigmáticos de la fascinante relación entre el conocido escritor Ernest Hemingway y nuestra caribeña y afrodisíaca isla constituye un viaje embriagador que devela grandes secretos, exponentes del culto del escritor estadounidense a una tierra en la que vivió, pescó, amó y escribió en un noviazgo de casi 30 años.

 Hemingway visitó la isla por primera en 1928, en una escala de tres días en su camino hacia España, regresó por segunda ocasión en 1932, acompañado de dos amigos y una tercera vez en 1939, en cada una de dichas ocasiones se alojó en el “Hotel Ambos Mundos”.

 


En su último viaje conoce a quien se convertiría posteriormente en su tercera esposa, Martha Gellhorn y juntos adquieren la “Finca Vigía”, residencia situada a las afueras de La Habana, que sería el hogar de Hemingway por casi 20 años, donde se refugiaba, escapando de los fríos inviernos de Idaho, Allí escribió grandes obras como “Isla a la deriva”, “París era una fiesta” y “El viejo y el mar”.

 En 1942 Hemingway, con la aprobación de la Embajada de los estados Unidos, zarpó desde la costa sureña de Cuba patrullando los cayos del norte, por dos años, en busca de embarcaciones nazis, divisando dos de ellas, la aventura en su totalidad nutrió la imaginación del escritor, sirviendo de sustrato para su novela “Islas a la deriva”.

 Fue tanto su amor por Cuba que en 1956 donó la medalla de su premio nobel a la “Caridad del Cobre”,  nuestra santa patrona, amada y venerada fervientemente en toda la isla.Amor puesto a prueba con la


llegada de la guerra fría, que puso a Hemingway en la encrucijada, de escoger entre su tierra natal y su patria adoptiva, sorprendentemente escogió la segunda, hasta que en 1961 regresa a Idaho donde fatídicamente se suicida en un sombrío día del mes de julio.

  Muchos son los lugares de culto a Hemingway en La Habana, su casa “Finca Vigía” fue convertida en un museo que alaba su vida y obra, el cuarto 511, donde se alojó en todas sus visitas al Hotel Ambos Mundos está retratado de acuerdo a como el autor lo dejó por última vez y la Marina de la Habana, que fue bautizada en su honor son algunos de ellos.

A 10 kilómetros de La Habana se encuentra Cojímar, lugar donde el escritor acoplaba su bote y hogar para su compañero de pesca Gregorio Fuentes, allí se erigió un busto conmemorativo al americano, fabricado con metal donado por los pesadores, proveniente de sus propias embarcaciones como tributo a quien cariñosamente conocían como Papa.



 Quizás los más conocidos de todos los lugares donde se homenajea la atípica figura de Hemingway sean los famosos bares "La Bodeguita del medio" y "El Floridita", frecuentados habitualmente por el escritor, amante de la bebida, a quien se le atribuye la frase "mi mojito en la Bodeguita y mi daiquirí en el Floridita" y aún podemos hallarlo apoyado en la barra de este último establecimiento, inmortalizado en bronce en su puesto habitual, donde miles de turistas y cubanos le visitan cada año para estrechar su mano bronceada.

2 comentarios

Con todos los ingredientes para desear que no se hubiera terminado y un acicate para ahondar más en los claros y oscuros de este reconocido escritor.

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Nunca he estado en Cuba pero sin duda la Bodeguita del Medio es un lugar legendario.

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