Cuenta la Biblia, en su libro de Génesis, como Noé, a petición de Dios, construyó una embarcación para salvar a todos aquellos que creyeran en la advertencia del gran diluvio. Cuenta también el gran libro que solo Noé y su familia fueron salvos junto a parejas de diferentes especies de animales, que poblaban la tierra y que el diluvio vino y ahogó con sus aguas a un mundo de pecadores. 


 Sin embargo existe un mito anterior y extremadamente similar proveniente de la literatura mesopotámica. Lo cierto es que el mito del Diluvio universal, difundido ampliamente a través del Antiguo Testamento, guarda enormes semejanzas con un ancestral mito sumerio, cuya versión más antigua fue encontrada en un a tablilla en Nipur.

 En este primera versión los "cabezas negras" fueron castigados por los dioses, quienes desataron una gran catástrofe natural sobre ellos. De esta furia se salva únicamente un hombre llamado Ziusudra, quien había construido una gran embarcación en la que se refugiaron numerosos animales. Así mismo se recoge un relato similar en la literatura asiria, en donde el nombre del héroe es Atrahasis.

 El problema con la historia de Ziusudra, que se presume es la original, pues es la más antigua conocida, es que se encontró en una tablilla de barro, enormemente deteriorada por el paso de los largos años y en consecuencia la faltan numerosas líneas y fragmentos. Exactamente 37 líneas se ausentan de la longeva tablilla, dejando en incógnita el motivo que llevó a los dioses a castigar a la humanidad con semejante aguacero. La líneas presentes detallan que muchos de los seres divinos estuvieron en desacuerdo con aquel castigo barbárico, por lo que intentaron advertir a los hombres, pero el único que atendió a las revelaciones fue un piadoso Rey llamado Ziusudra. El tiempo también consumió el fragmento del relato donde se teoriza los dioses indicaron al Rey  las instrucciones para la construcción del barco. Acto seguido se habla de como las aguas sumergieron la tierra, debido a la tormenta que se desencadenó ininterrumpidamente por siente días y siete noches. Al final Ziusudra, abrió una ventana y con beneplácito vio un rayo de Sol penetrar en la embarcación. 

 Más tarde, surgieron  versiones en las que varían algunos detalles, y aparecen héroes llamados

Atrahasis y Utanapistim, pero la esencia del relato permanece casi intacta. Debido al proceso de reelaboración sufrido por los mitos sumerios, la historia del diluvio se incorpora al poema de Gilgamesh, en el cual éste se entrevista con el constructor de la embarcación y sobreviviente de la catástrofe. 

 Lo cierto es que el diluvio sirvió como marcador de tiempo entre las comunidades sumerias, cuya historia más antigua se une a él. Muchos estudiosos opinan que el mito del diluvio fue añadido a la tablilla XI del poema de Gilgamesh por un editor que empleó como base la historia de Atrahasis, y que el poema de Gilgamesh, con la referencia al diluvio dio lugar a las posteriores versiones babilónicas, que comparten su temática e historia a grandes rasgos. 

 Los restos del notorio desastre natural han sido buscados arduamente en la baja Mesopotamia, para probar la veracidad histórica de este episodio de vital importancia en la cultura sumeria, y más tarde en los textos babilonios, pero no se ha hallado evidencia alguna que identifique como real la odisea de aquel hombre de varios nombres, Ziusudra, Atrahasis, Noé, que salvó a la humanidad y a la fauna de la tierra de morir ahogados en el agua que se precipitó copiosamente de los cielos enfurecidos para castigar a todos aquellos que desoyeron las advertencias.